lunes, 2 de junio de 2008

El último post

Y bueno, iba a escribir unas cuantas entradas para cerrar el blog, pero resulta que me deshidraté de tanto llorar con la de mi familia, y considerando también que nadie iba a tener ganas de leerse 7 entradas en un solo día, dejé de escribir. Y bueno, el punto es que me olvidé qué iba a escribir en esas tres entradas que faltaban así que simplemente escribiré esta. (Por cierto, notaron que los números menores a tres los escribo en letras y de 4 para adelante en números? (ok, me dejo de escribir boludeces (hey!, si siempre escribí boludeces, por qué cambiar eso en mi último post?!)(cuántos paréntesis abrí????))) (listo)

En fin, creo que ya dije todo. Solo me falta agradecerles a todos por el tiempo que le dedicaron a leer mis traumas. Pero ya saben que estoy agradecida, y contenta, y que los quiero y bla bla bla. Así que pasemos a eso que nunca les dije.

Lo confieso, soy hombre, tengo 78 años y las fotos que usé en este blog son de una prostituta ucraniana que encontré en google mientras buscaba información de Hutsúlshchina.

Merecían saberlo.

Por cierto, la prostituta ucraniana murió.

También merecían saberlo.

Hagamos todos un minuto de silencio por la prostituta ucraniana.

Estaría bueno terminar el blog así, ¿no? Pero, no, eran mis fotos. Eran. Ya no quiero andar posando en pelotas. No voy a decir que es horrible, que es escandaloso, que es patético y demás. Solo voy a decir que no tiene mucho sentido. Y ya no estoy en edad de hacer cosas sin sentido, o por lo menos no debería.

Después de pasar horas frente al espejo posando como trola, me dije a mí misma ¿Y por qué no sacarme fotos y subirlas a internet? Pensé que sería bueno dejar de reprimirme, empezar a ser más auténtica. Y bueno. Ya lo hice. Ya me dí el gusto. Ahora debería pasar a otra cosa. Quizás persiga otra de mis metas. Creo que voy a adoptar un camboyano.

Bueno, ahora sí, me despido. Como conclusión me gustaría que se lleven que todos tenemos un lobo adentro. Quizás encerrarlo no es la solución, quizás hay que tomarse el trabajo de domesticarlo un poco. Y bueno, eso es lo que yo intenté. Perdón si mordí a alguien en el camino.

Muchas graciaaaas!!!!!!!

Tau tau :)

jueves, 29 de mayo de 2008

La parte bella

Si este blog me ayudó para algo fue para entender un poco más a mi familia. Para desenterrar de una vez todos esos viejos rencores, sacarlos afuera, dejarlos que se se evaporen. Hoy en día no sé si el tema sigue siendo una bola atascada en mi estómago. Tampoco sé si realmente terminé de digerirlo.

Me encantaría poder cerrar este tema diciendo que comprendí todo. Que ya me siento cómoda con mi familia. Me encantaría poder decirles que todo lo disfuncional ya quedó atrás y que ya todos somos felices. Pero las cosas no son tan sencillas. No sé si mi familia es feliz. No sé si algún día lo será. No sé todavía mucho de felicidad.

Lo que si sé es que ya estoy más tranquila que antes. No sé si podré solucionar algún día los conflictos de mi familia, pero alcancé ese estado de tranquilidad que me permite ver el problema desde otra perspectiva. Hoy me siento con fuerzas para ir enfrentando todo esto de a poco.

Y bueno... siempre les conté lo disfuncional, y nunca lo bello. Quizás los engañé un poco. Quizás lo disfuncional tenía más rating que lo bello. Pero bueno, ya no tiene mucho sentido el rating, así que he aquí la verdad:

Mi abuela me cocina todos los días. Me espera hasta la hora que sea. Espera a cada uno hasta la hora que sea. Prepara una comida especial para cada miembro de la familia. Limpia, lava, plancha, todo. Cuando mi mamá y mi papá se casaron y no tenían a dónde ir, ella les ofreció su casa. Cuando mi mamá tuvo que salir a trabajar porque no alcanzaba con el trabajo de mi papá, mi abuela se encargó de cuidarme. Dejó atrás su trabajo, sus proyectos, nos regaló todo su tiempo a mi hermana y a mí. Lo hizo, lo sigue haciendo.

Mi papá es una de las personas más graciosas que conozco. No importa qué tan cansado llegue, qué tan feo esté el día, él siempre tiene algo divertido que decir. Habría que darle un premio a la paciencia y a la perseverancia. Cada día intenta una y otra vez explicarle a mi abuela cómo se atiende el teléfono, que hay que escuchar las noticias completas, que nuestra comida le hace mal a los poodles... No se desquicia cuando mi mamá dice que todo lo que él ve por televisión es horrible. Creo que es el que menos cosas tiene. Al que menos gustos le dan. Y sin embargo él parece feliz. Parece tener claras las cosas que realmente importan.

Mi hermana es la que nos mantiene a todos unidos. Se esfuerza por entendernos a todos. Es la que saca los temas de conversación. Es la que primero sale a ver qué pasa cuando alguien está mal. Es la que se acuerda de todos los cumpleaños y va a comprar los regalos. Es la única que sigue luchando por llevarse bien con mi abuela. Es la que está ahí, para atender el teléfono, para abrir la puerta, para ir a pagar esa cuenta que venció. Es la que está ahí siempre.

Y mi mamá... Creo que nunca terminó de parirme. Hay veces que siento que sigo ahí, tan adentro de ella. Siento que ella renunciaría a lo que fuese por mi. Ella se desvive por mí, por demostrarme todos los días que soy tan importante para ella. Tiene una fuerza increíble. Es la que enfrenta todos los problemas de la casa. La que paga todo. La que arregla todo. Pasa todos los días 9 horas encerrada en una oficina donde nadie la valora. Vuelve y se dedica a su emprendimiento. Hay días que se queda hasta las 3 de la mañana cociendo y bordando. Y tampoco se pierde sus clases de salsa. Es envidiable la energía que tiene con sus 54 años para hacer todo lo que hace. Para tener el entusiasmo y la cantidad de proyectos que tiene.

Solo puedo decir que, pase lo que pase, y tengan los defectos que tengan, los amo a todos. No tengo nada que reprocharles. No tengo nada de qué quejarme. Realmente nada. Los quiero muchísimo, aunque no sepa muy bien cómo demostrárselo.

Yo soy lo que soy, y crezco todos los días un poquito gracias a este loco grupito de personitas. ¿Quién necesita familias funcionales, bellas, perfectas, equilibradas? ¿Quién crece en esas familias? ¿Quién aprende?

Amo a mi disfuncional familia. Y creo que sin querer, terminé de digerir el tema.

Otra vueltita más

Y bueno, quedaba pendiente mi última definición de amor, y no quiero quedarme con deudas (no vaya a ser que me pongan en una especie de Veraz bloggeril y me embarguen mis cuentas de google. (sí, ok, ya estoy delirando, pero son las 3 de la mañana y este es el tercer post que escribo hoy... sepan comprender...)).

Mi último amor es el más complicado de describir. Porque bueno, es el más fuerte de todos, el más raro de todos y el más reciente de todos. Y al ser tan reciente, no hay mucha historia que contar, porque recién estamos empezando a escribirla.

Supongo que todos ya deben saber a quién me refiero. (Si usted es un lector nuevo, ni se moleste, me estoy yendo, pero gracias por su visita! :D ).

Y bueno, yo pensé que eso de los amores virtuales era todo falso. Pero me enamoré. Y cómo. Al principio me dije a mí misma: "naaa, vive en México..." Pero el amor fue más fuerte. En seguida me dije "¿Y eso qué?". Y bueno, básicamente acá estoy, haciendo todo lo posible para irme a escribir el capítulo más importante de esta historia.

Sin duda esa decisión va a cambiarme la vida. Sin duda voy a querer escribirla. Pero no ahora. No todavía.

Así que solo voy a limitarme a resumir la evolución de mi definición de amor. Al principio solo buscaba enamorarme, de quien fuera, quién dictara el horóscopo, quién dictara el azar. El punto era sólo enamorarse. Después descubrí la atracción física. El foco de atención pasó al hecho de revolcarse. Después descubrí el compromiso. Descubrí el amor propiamente dicho. Los sacrificios, las discusiones, los proyectos. Y hoy, junto con Alexz, vuelvo a descubrir todas esas cosas y una más.

Una cosita que algunos llaman "magia", "química", "conexión"... Una cosita que yo creía que no existía. Pensé que toda la cuestión de las almas gemelas, de que se te revuelva todo cada vez que ves a la otra persona, de ver fueguitos artificiales cuando te dice cariñosamente tu nombre seguido de un "te amo", de entenderse tan bien que pareciera que el otro te lee la mente, ... Pensé que todo eso solamente pasaba en las películas.

Parece que no. A pesar de las restricciones que tiene nuestra relación me siguen moviendo cosas esas letritas del chat. Todos los días veo atrás de ellas algo nuevo. La emoción de aquellos primeros días sigue ahí, intacta. Más fuerte quizás.

Todavía se me anuda la garganta de la desesperación por no poder gritarle que lo amo, la desesperación de no poder abrazarlo. Seguimos riéndonos como el primer día. Seguimos escribiendo exactamente las mismas frases al mismo tiempo. Seguimos adivinando nuestros pensamientos. Seguimos sorprendiéndonos de lo cerca que nos sentimos y de lo lejos que estamos.

Me cuesta creer que después de miles de horas de conexión, (en todos los sentidos de la palabra) esté equivocada. Me cuesta creer que sea todo fantasía. Me cuesta creer que no vale la pena esforzarse por esta relación.

Y bueno, he aquí la última definición que con mis humildes añitos pude armar:

Amor = Tener ganas de amar + tener ganas de revolcarse + tener ganas de crecer + tener visiones compatibles y sentir un tsunami de emociones adentro y estar dispuesto a recorrer millones de kilómetros y dejar lo que sea atrás por la otra persona.

Y bueno, así, con la consecuencia más bonita e importante que tuvo este blog en mi vida, cerramos oootro tema. Ya quedan menos...

Más fastidiosa que nunca

Recuerdo mis primeros pasitos en la blogsfera y me da una especie de nostalgia. Sin duda tuve problemas. No tenía idea de qué era un blog. Había visto alguno, había escuchado alguna cosa sobre ellos. Pero el mundo de la web 2.0 era totalmente ajeno a mí.

No sabía a qué reglas atenerme. Mi primer entrada fue kilométrica. Y aburrida. Por una semana, o más, creo que no tuve un sólo comentario. No sabía cómo hacer para que la gente viniera a mi blog. No encontraba un sólo blog interesante.

Por muuucho tiempo, cada vez que venía a mi blog lo primero que veía era una foto borrosa y verdosa con unas rayas extrañas al costado. No tenía la más mínima idea de cómo toquetear mi plantilla. No sabía que podía corregir la ortografía. No sabía ni cómo acomodar mis párrafos.

Hoy realmente extraño todos esos problemas. Extraño a la chica simple y auténtica que se sentaba todos los días a escribir en su teclado viejo y ruidoso, con su mouse de bolita y su monitor radiactivo.

Antes conocía a cada blogger. Radiografiaba cada blog. No me perdía un sólo paso. Soñaba con conocerlos más. Hoy no tengo ni idea de quién es quién. No me da ni ganas de abrir el messenger.

Al principio no sabía cómo conseguir estadísticas de mi blog. Los primeros días que las tuve miraba el informe todos los días. Analizaba cada numerito. Hoy en día hay tanto dato estúpido acumulado que no me da ni ganas de ponerme a ver.

Tenía las direcciones de los blogs que me habían gustado guardadas en un post en borrador. Y así los visitaba todos los días. Ansiosa esperaba encontrarme algo nuevo. Después aprendí qué eran los feeds.

De a poco fui conociendo cosas que no sabía que existían. Que los lectores de feeds, que los hosts de imágenes, que twitter, que el analytics. Empecé a armarme una especie de rutina que poco a poco se fue volviendo más y más fastidiosa. Más blogs que leer y comentar, más comentarios que leer y contestar, más cosas que revisar.

Todo fue aumentando. Excepto mi entusiasmo. Me volví demasiado "social", demasiado "amable", demasiado "tecnológica", demasiado "divertida".

Yo no soy así.

En aquellas épocas amaba escribir. Sentía la NECESIDAD de hacerlo. Me disculpaba por mis 14 entradas mensuales. Hoy me disculpo por escribir con suerte una vez a la semana.

¿Huele a que se termina el blog? Sí, efectivamente. Se terminó "Lobo con piel de ovejita". Quizás abra otro blog. Pero me hartó este. Me hartó.

No me arrepiento de nada. Crecí mucho con este blog. Conocí personas interesantes, me di cuenta de muchas cosas, bueno, ustedes ya saben. Agradezco que todo se haya dado como se dio. Y bendigo el día que se me ocurrió empezar esto. Pero creo que ya es hora de dar vuelta la página.

Pero no me gusta dejar las cosas a medias. No me gusta escaparme. No quiero irme sin antes "cerrar" bien cada uno de los temas que traté en este blog. Así que voy a publicar una especie de post-conclusión para cada una de mis etiquetas. El anterior fue el primero, éste es el segundo y el resto se van a ir publicando a distintos horarios.

Así que bueno, hasta dentro de un rato!