martes, 30 de octubre de 2007

Invadida

Definitivamente odio escribir este blog desde cualquier otro lado que no sea mi cómodo y "privado" hogar. Resulta que por fin me decidí a internar mi computadora en terapia intensiva, y hasta que le den el alta voy a estar escribiendo desde un ciber (dícese de los lugares esos con muchas computadoras dónde uno paga una fortuna por el uso de una silla incómoda, un teclado chueco, entre otras cosas...).

Y bueno, no es la primera vez que tengo que entrar acá desde lugares públicos. Pero esta vez fue realmente terrorífica. Para empezar llego y me atiende un señor de ojos desviados que me dice "pasá por la 26". Una vez que descifré que era a mí a quien miraba, me fui a buscar la 26... no la encontré... Volví para preguntarle... "eeehhh... por dónde queda?". Me dijo "La 26 en el segundo piso, te dije". Maldito bizco impaciente.

Subo los dos pisos, y encuentro la computadora 26. El pequeño detalle es que quedaba justo entre medio de dos personas. Hago un esfuerzo sobrehumano para sentarme en ese estrecho hueco. Logro sentarme. Miro a los costados. Me separaban dos milímetros de los otros dos de al lado. Sí, literalmente DOS MILÍMETROS!!!!.

Conclusión que no empecé a escribir hasta que uno de los dos se fue. Mientras tanto tuve que perder la mitad de mis ahorros y mucho tiempo valioso en mirar detalladamente cada una de las 324 publicidades que me llegaron a mi mail, todo fingiendo que realmente me interesaba y que a eso había venido.

Y para variar apenas abro Internet me aparece una página porno.

Y bueno, no podía escribir otra cosa que no fuera esto. Me supera.

Pd: Tengo muuucho calor.

Pd: Lo decía en sentido literal, no es que esté caliente, no estaba buena la página porno, ok.

viernes, 26 de octubre de 2007

El gran desenlace

Bueno, para los que recién hoy se acordaron de volver a mi bello blog (faaaa), van a tener que primero ir y leer mi post anterior. Si no, no van a entender naaada. Y si leen este primero, el anterior no va a tener gracia. Así que no hagan trampa.

Bueno, he aquí el desenlace de la historia:

Fui a la biblioteca. No había nadie. Me senté a esperar. Minutos más tarde aparece la chica del bar. Y me dice "Te amo!!!". Y yo contesté, "claaaro, como no me di cuenta antes?, Yo no te amo, pero, mmm, te doy igual". Y ella me dijo "Justo lo que quería escuchar", y empezó a arrancarme la ropa y....

Aaaa... que? No valía mentir.... : (

Bueno, entonces tendré que contarles el verdadero desenlace:

Fui a la biblioteca. No había nadie. Me senté en la puerta a esperar. Minutos más tarde alguien empieza a caminar hacia mí. Quizás piensen que esos segundos fueron para mí interminables e incómodos, pero la verdad es que en ese momento tenía todos mis sentidos apagados. Sería alguna especie de mecanismo de defensa. Ni idea.

Hasta que la persona terminó de llegar hasta a mí. Me dio el papelito en dónde me había escrito que me iba a estar esperando en la biblioteca mientras me decía "Me parece que esto es tuyo". Y ese fue el fin de los misterios.

Y bueno... No era una bola amorfa.

Me dijo que lo acompañara a alguno de los salones de arriba (dónde podría violarme más cómodamente). Y allí empezó a explicarse y decir que quizás me había parecido infantil lo de los regalitos, pero que era la única forma que tenía para captar mi interés. Aprovechó también para recriminarme que mis amigas estaban más interesadas que yo. Pero en fin. Me dijo también que su intención era conocerme, pero que no quería conocerme para que "fuéramos amiguitos y camináramos de la manito entre flores". Y me preguntó si quería que saliéramos algún día.

La verdad que tanta sinceridad y verborragia me sorprendieron. No era lo que esperaba. Pero fue una grata sorpresa. Me sentí aliviada. Me sentí cómoda con él. Le dije que tenía que estudiar mucho y que posiblemente más adelante. Y bueno, quedamos así. Y bajamos. Mientras bajábamos las escaleras me preguntó "Alguna vez tuviste novio?". Y yo le dije que no. Y automáticamente no pudo disimular su cara de "En dónde me metí??? Auxilio!!!".

Y bueno... taaan equivocado no estaba.

jueves, 25 de octubre de 2007

Regalitos misteriosos

No tuve novio hasta los 18 años. Resulta que era severamente antisocial (sigo siéndolo aunque moderadamente). Los escasos especímenes que se aventuraron a tratar de establecer algún tipo de contacto conmigo, desistieron rápidamente. Nadie realmente interesado, y nadie realmente interesante.

Hasta que empecé la universidad. Una mañana cualquiera la chica que atendía el bar me llamó y me dijo "Esto es para vos, pero todavía no te puedo decir de quién". Y me dio un Bonobón (son bombones, por si no los conocen). Yo pensé "Algún boludo que está muy aburrido", y agarré mi bombón y me fui felizmente.

Cuando llegué a mi clase le conté a una de mis amigas "ahhhh, un boludo me regaló chocolate... naaa na naaa na na naaa". Enseguida empezó a circular la noticia por todo el curso. Al recreo siguiente mis amigas ya habían armado todo un operativo estilo CIA para averiguar quién era el personaje misterioso del bombón.

Cuestión que a mí no me importaba. Los regalos siguieron llegando. Desayunos, huevos de pascua, todo muy apetecible. Y mientras mis amigas torturaban a la pobre chica del bar e interrogaban a dos tercios de los chicos de la universidad, yo comía apáticamente. No sabía nada de mi admirador secreto, y era mejor no idealizar. No quería armarme toda una novela para después descubrir que se trataba de alguna especie de bola amorfa de 245 kg, con dientes gigantes y torcidos, muchos granos supurantes y demás...

Por lo tanto yo siempre me mantuve al margen de todo. Disfrutando de los regalitos que me venían muy bien en aquellas mañanas frías.

Y un día mandó una cartita. Decía simplemente "Querés saber?". Y la tenía que contestar y dejársela en el bar. Yo contesté "Sí, OBVIO". Y el "obvio" se lo subrayé, muchas veces.

Y así llego una segunda cartita. Decía que si lo quería conocer que nos encontráramos en algún lugar, que tratara de que no se hiciera "muy público" (esa frase concretamente me pareció patética) etc, etc, etc. Y terminaba preguntando algo, creo que el lugar y hora donde nos encontraríamos. Y le anoté: "Buscame y te respondo a vos" (O sea... no iba a salir con la bola amorfa... quería asegurarme).

Al día siguiente me envió otra nota que decía que me esperaba en la biblioteca en el primer recreo. Aclaraba que tenía que estar sola porque si no ni me hablaba. Y bueno. Fui a la biblioteca. Y me parece que se hizo laaargo el post... asique tendrán que esperar hasta el próximo capítulo....

¿Sería mi admirador la bola amorfa?

O....

¿Se convertiría en el amor de mi vida?

Continuará...

lunes, 22 de octubre de 2007

Por qué odio a los psicólogos

No me llevo bien con los psicólogos. No es que no los respete. No es que no crea en ellos. Es que simplemente tuve muchas experiencias feas con la psicología. No sé si feas, pero interesantes para contar en un post.

La primera y la segunda psicólogas no fueron tan malas. Principalmente porque me dejaron ir rápido. La primera no encontró nada sospechoso en mí. La segunda me preguntó dos estupideces y enseguida sentenció "A esta chica hay que comprarle un perro". Y mi familia me compró el perro. Y todos se regocijaron. Unos años más tarde dejé de prestarle atención al perro. Otros años más tarde mi familia lo regaló. Otros años más tarde supongo que se debe haber muerto (el perro, no la psicóloga... va... no sé).

La tercera empezó a complicar todo. Yo ya estaba grandecita. Ella no era psicóloga, era pediatra, pero se hacía la psicóloga. Esas personas insoportables que se nota que están tratando de manipularte. Que se nota que están fingiendo que están de tu lado. Esa gente que uno odia cuanto está de mal humor. Mi familia estaba preocupada porque los trataba mal y porque pesaba 34 kg. Asique mi pediatra me hizo un test improvisado de anorexia preguntándome: "¿Vos te ves gorda?".

Yo le dije que no. No muy convencida con los resultados, se inventó otro test y me dijo: "No me dibujarías cómo te ves acá". Agarré la hoja y el lápiz, no tenía ganas de dibujarme pero bueno, para darle el gusto me dibujé. Obviamente el dibujo no tenía mucho que ver con la imagen que tenía de mí misma. No porque no tuviera una imagen clara, no porque quisiera mentir, sino porque simplemente no era una experta dibujante.

Y esta es la mejor parte: Ella miró el dibujo, y me dijo "Pero estas piernas que dibujaste son muy gordas".

...

Lo miré de nuevo.

...

No eran piernas gordas.

...

Eran piernas como las mías.

...

Y MIS PIERNAS NO ERAN GORDAS!!!.

...

Y me costó seguir hablándole y disimular mi indignación. No me molestaba que dijera que mis piernas eran gordas. Obviamente no quiso decir eso. Me molestaba que eso ya no era psicología barata. Eso ya era psicología imprudente e irresponsable. Y bueno, supongo que tendría un buen seguro de mala praxis.

Pd: Seguí yendo a psicólogos de todos modos y estoy considerando regresar. Con respecto a mi pediatra, se reivindicó unos años más tarde cuando salvó a mi papá de que se muriera de peritonitis. Mi peso volvió a la normalidad a las pocas semanas.

Torio

No me comunico muy bien con mi familia. Pero si vienen por acá seguido, habrán notado que estoy avanzando algo con mi mamá. Con mi papá las cosas son algo distintas.

Por muchos años papá fue mi favorito. Casi siempre se sentaba silenciosamente a mi lado. No cuestionaba nunca nada. No preguntaba nada. No insistía con nada. Podíamos estar horas en silencio, sin que ninguno sintiera que había que decir algo. Y si me hablaba era para invitarme a ver catástrofes por discovery chanel, para contarme la última película porno que había visto, para sorprenderme... Todo lo que decía me sorprendía. Y eso funcionó durante mucho tiempo.

Hasta que a partir de algún momento dejó de servirme. Algo dejó de sorprenderme o las sorpresas dejaron de gustarme. Ya no se llenaban los espacios vacíos con su silencio. Ya no tenía ganas de reírme de catástrofes ajenas. Y todo culminó cuando un día vino y me gritó "ya no sé ni en qué estás pensando" (o algo equivalente) mientras me tiraba una hamburguesa arriba del teclado de la computadora. Y todo porque me había llamado a comer y yo había tardado un poco.

Y bueno, volviendo al título de este post, la semana pasada me dijo: "¿Sabés dónde está el torio en la tabla periódica?".

No sé donde está. Estudio administración de empresas. Hace más de 6 años que no veo una tabla periódica. Y supongo que él sabe eso. Y supongo que él sabe también que hace más de 6 años que nos debemos una charla. Y no entiendo qué tendrá que ver esa charla con el torio.

Pero bueno, tendré que aceptar que cada quien tiene su forma de comunicarse. Tendré que crecer de una vez y empezar las cosas por mi cuenta. En fin. Como él quiera.

Alguien me enseña algo sobre el torio?

Estaré escribiendo poco?

Sí, estoy escribiendo poco. Es más, es probable que esto vaya a durar un tiempo. Pero bueno, para que puedan dormir tranquilos voy a explicarles las razones. Una de las razones, la más importante, es que estoy tratando de ordenar algunas cosas en mi vida (nada dramático, pero cosas que llevan un poquitito de tiempo extra).

Otra de las razones es que me viven atacando millones de posts que me gritan todos a la vez "ESCRIBIME, ESCRIBIME, ESRIBIME!!!!" (Aclaro que eso es una metáfora, no estoy teniendo alucinaciones). Resulta que se me ocurre algo, y empiezo a escribir sobre eso y me doy cuenta de que para escribir eso tengo que escribir también otra cosa, porque sino no se entiende. Y mientras escribo lo otro, me surge a su vez otra idea. Y así termino concluyendo que los posts se reproducen como conejos. Y automáticamente pienso "hey! eso podría ser tema de otro post".

AUXILIOOOOOOO!!!!!!!!!!!!

O sea que más bien tengo un problema de "embotellamiento" de posts. Y por supuesto: Ni me cansé de mi blog, ni se me terminaron las ideas. Asique pónganse contentos (o tristes) porque queda Ovejita para rato. Tengo reservas suficientes como para unos cuantos años. Y son reservas reales, no es otra mentira demagógica y apresurada estilo "quien depositó dólares, recibirá dólares" (es largo de explicar, si no entienden investiguen la crisis argentina 2001-2002).

Bueno, les puse unos cuantos posts seguidos como para que se entretengan. Y para los que vienen exclusivamente a verme el c***, tendrán que ser pacientes... y buscarse algún sustituto.

sábado, 20 de octubre de 2007

Las cosas tardaron en mejorar

Hoy les voy a hablar de mi segundo beso. El primero ya lo conté, asique si son nuevos vayan y lean, y si no tienen ganas de ir y leer, se los puedo resumir todo en una simple palabra: PATÉTICO.

Cuestión que cuando conté eso hubo alguien que dijo que seguramente mis experiencias posteriores habían sido mejores. Sí, pero tardaron bastante en ponerse mejores. Como dije antes, cerca de mi casa había un club que organizaba bailes para menores de 16. Después de aquella noche (la de mi primer beso) seguí llendo a ese lugar, tooodos los sábados.

Al sábado siguiente se acercó un amiguito de Román (el de mi primer beso), y me dijo si yo quería "transar" con él (Reitero que "Transar" significaba irse a algún lugar más apartado para besarse, abrazarse y quién sabe qué mas). Y yo pensé con aires de mujer superada "No tengo más doce años para que me vengan a intentar conquistar a través de amiguitos". Y dije que me dolía la cabeza o algo así. (Y ese fue mi primer dolor de cabeza fingido... después tendré que contarles mi primer orgasmo fingido...)

Román volvió a los brazos de su amada Evelyn y por unas cuantas semanas deleitaron a todos los presentes exhibiendo abiertamente sus pasiones. Aaaahhh, qué cosa linda el amor... Y en una de esas noches locas, otra persona quiso estar conmigo.

No me acuerdo ni el nombre, ni si era feo lindo o qué. Estábamos bailando y en algún punto me llevó a un costado y me hizo alguna propuesta que yo no tenía ganas de aceptar. Pero como tengo una especie de debilidad por los hombres, quería darle al menos un "Premio consuelo", y lo besé. Y a los 5 segundos le sonreí, me despedí, y me fui. Y ese fue mi segundo beso.

Y por muuuucho tiempo no pasó nada, absolutamente nada, emocionante en mi vida...

martes, 16 de octubre de 2007

Confesiones de una ovejita con piel de lobo

Ante las múltiples acusaciones recibidas de que yo "ando calentando gente" he decidido releer este blog y replantearme si realmente ese es el rumbo que quiero que mi blog y que mi persona sigan... Y he llegado a la conclusión de que cuando uno trata de sacarse un disfraz de ovejita, es muy fácil caer en la tentación de ir más allá y terminar como ovejita disfrazada de lobo...

Y quizás el nombre de este blog no es el que mejor refleja mi verdadera situación. Y quizás no hay ningún nombre que refleje las cosas como son. Porque para mí las cosas no son blancas o negras, las personas no son lobos u ovejitas. Creo que eso es simplificar las cosas... mutilarlas...

Y como me gusta mucho posar medio en bolas... creo que voy a seguir haciéndolo. Y como mi teoría es que las fotos en sí no "calientan" sino más bien todo lo que puede imaginarse en torno a ellas, se me ocurre que la mejor solución es disipar esas ideas.

En esta foto de ninguna manera estaba pensando cosas como
"Qué caliente que estoy"... "Vení a terminar de desvestirme"... "Tengo muchos regalitos acá abajo".
Más bien estaba pensando:
"Tengo sueño, pero si no me saco las fotos hoy no me las saco más"
"Quiero un cuarto de libra con queso"
"Como tarda en sacar la foto esta cámara de m*****!"

Con respecto a lo que hay abajo de la remerita... lo que tienen toooooodas las chicas... nada nuevo, nada especial, y nada, pero nada nada, húmedo (los únicos vestigios de humedad se deben más bien a alguna que otra infección y desequilibrios de ph)

dediquenme muchos vómitos!!!

lunes, 15 de octubre de 2007

Mentiras piadosas

Ayer llegué a mi casita y lo primero que vi fue a mi mamá llorando. Y lo primero que pensé fue "¿Y ahora quién se quiso suicidar?" (ya les explicaré esto más adelante). Le pregunté qué le pasaba, y con mucha preocupación me dijo: "Tu abuela está loca".

Wow.... qué primicia... Supongo que unas personas son más perceptivas que otras... En fin, me contó que mientras yo no estaba había insultado a mi papá y que le había intentado tirar una sartén por la cabeza. O sea, nada nuevo, pero igual ella estaba sorprendida y alarmada.

Empezó a llorar desconsoladamente mientras me revelaba una serie de conclusiones patéticas, dolorosas, deprimentes y... reales. Y así empezó mi sucesión de mentiras piadosas.

Ella me dijo... "Yo no puedo tener una familia normal por culpa de ella."
Mentira piadosa 1: "¿Y qué tiene de anormal nuestra familia?"

Ella me dijo... "Yo sé que ella te hizo y te hace muchas cosas feas"
Mentira piadosa 2: "Naaaa.... ¿Qué me hizo?"

Ella me dijo... "Yo sé que vos cambiaste tu relación conmigo por las cosas que te hizo ella"
Mentira piadosa 3: "Ella no tuvo nada que ver"

Ella me dijo... "Todo se está derrumbando"
Mentira piadosa 4: "¿Qué se está derrumbando, si estamos mejor que nunca?"

Y la última no era tan mentirosa, aunque más bien debería haber dicho: "Ya se derrumbó todo hace mucho... pero

¿por qué no lo reconstruimos?".

domingo, 14 de octubre de 2007

Memorias de una remerita

Otra de mis excentricidades es que suelo tener buena memoria para cosas estúpidas, rebuscadas y completamente inútiles, al mismo tiempo que me olvido de las cosas básicas. (Por ejemplo, a lo mejor voy a rendir mis exámenes y no me acuerdo qué era una empresa, pero me puedo acordar perfectamente de que el LSD es dietilamida del ácido lisérgico...) (Pd: acabo de buscar eso en wikipedia, pero sólo para chequear que era cierto... y sí... mi memoria acumuladora de porquerías no falla...) (ésto de poner paréntesis en mis primeros párrafos ya es vicio).

Y la regla también se cumple para recordar películas malas. Fuimos un día con mi novio a Blockbuster. Él me señaló una película, "Spun", y me dijo si quería verla. Yo le dije que la habíamos visto. Él me dijo que no podía ser porque estaba marcada como "estreno gold".

Me dijo que era imposible que yo la hubiese visto, y todavía más inverosímil que la hubiésemos visto juntos. Me dijo que era una mentirosa. Yo le dije que la iba a alquilar sólo para demostrarle que no mentía. Me dijo que me apostaba cualquier cosa a que él no la había visto.

Me dijo que si él ganaba tenía que acompañarlo a dar clases de botánica a niños huérfanos africanos. Naaa, se sobreentiende que pidió algo mucho menos profundo (va profundo sí, pero en otro sentido...) Yo pedí $500.- Se negó. Ofreció $100.-

Lo que él pedía valía mucho más que $100. Me sentí frustrada. Tanta clase de negociación y no podía conseguir $500 mugrosos. Pero como estaba segura de que ya había ganado, no me importaba y acepté.

Me preguntó dónde y cuándo habíamos visto la película. Le dije que en su casa hacía uno o dos años atrás, y que la habían pasado por el cable. Mientras hacíamos fila para pagar no dejó de humillarme gritando que era una mentirosa. Una vil rata mentirosa. Cantaba y bailaba diciendo que iba a disfrutar mucho de mis "profundidades".

Llegamos a la caja y con tono victorioso le preguntó al empleado "¿Existe alguna remota posibilidad de que un estreno gold lo hayan pasado por el cable?". El pobre empleado puso cara de "pobre inocente consumidor estafado" y de "se supone que no tengo que decir esto"... y dijo "Y... mirá... yo el otro día vi tal película por cable... y... acá... está como estreno..."

Igual él seguía convencido de que había ganado. Fuimos a casa, pusimos la película... y obviamente yo gané. Sí habíamos visto la película, juntos, dos años atrás, por cable. Para variar mi novio se enganchó de nuevo con la película y se quedó mirándola. Yo me quedé leyendo la revista del cable... (sí hasta la guía de programación era más interesante que esa película). Mientras tanto, mi abuela y su hermana miraban escandalizadas las escenas de sexo de la película y murmuraban "en nuestra época los hombres miraban estas películas solos.... yo no sé... esta juventud de ahora..."

Ahhh, y con mi plata me compré esta remerita...

Y fui feliz. Muy feliz. Gracias Blockbuster!!! Si ustedes no estafaran a sus clientes no tendría mi remerita!!! (mmm... y en la foto saldría en bolas...)

(A mi novio: si no te gusta la foto jodete por apostar boludeces...)

Definitivamente, no hables con extraños

Espero que se acuerden de mi manía de hablar con extraños (si no se acuerdan vayan y lean "No hables con extraños", no sean perezosos. Y no les pongo directamente el link porque yo sí soy perezosa). Aquella experiencia fue bastante grata... esta que voy a contarles hoy.... DEFINITIVAMENTE NOOOO!!!!!!!!!!!

Estaba llendo a la casa de una amiga. Ella vive en una zona bastante transitada, asique había unas cuantas personas caminando alrededor mío. Una de esas personas empieza a hablarme. Era un hombre, de unos 40 años. Me dijo que hacía mucho calor.

A mí me sonó simpático. Y sí, hacía mucho calor esa tarde, asique le respondí. Me siguió hablando. Me contó que él no era de mi ciudad (siempre me tocan extraños y extranjeros), que era de un pueblo más chico que tenía mejor clima, etc, etc, etc. Dicen que la gente de pueblos chicos está acostumbrada a ponerse a hablar con cualquiera, y entonces yo seguí hablándole.

Hablamos más que nada del tiempo. Después me preguntó mi edad, y si tenía novio. Hasta ahí todo iba bien. Hasta que de repente preguntó: "¿Y chupás bien la pija?".

No me sorprendió la pregunta. No era la primera vez que alguien me decía algo desubicado y obsceno por la calle. Lo que me asustó fue que lo preguntó con la misma entonación, con la misma tranquilidad con la que habíamos estado hablando del clima. Fue entonces que me di cuenta que el tipo estaba completamente loco.

Le puse cara de "buscate un buen psiquiatra, imbécil" y me fui. Crucé la calle tan rápido que casi me atropella un colectivo. Toqué el timbre en la casa de mi amiga. Tenía la leve esperanza de que el tipo no me siguiera. Pero volvió a aparecer justo cuando mi amiga me abría la puerta de su edificio. Él agarró la puerta. Me dijo "en serio, no te vallas, ¿me mostrás tu lengua?". Yo entré. Él se quedó en la puerta.

Por unos instantes pensé que ya estaba. Me encontré en un edificio oscuro, con la única salida bloqueada por un psicópata, mi amiga muy lejos para escucharme y ayudarme. Me resigné a la idea de que me iban a violar violentamente y me iban a cortar en rodajitas.

Pero me tocó un psicópata respetuoso (estoy empezando a notar que tuve mucha suerte en mi vida). Se quedó todo el tiempo en la puerta. Nunca entró. Se quedó ahí insistiendo con que le muestre la lengua. Llegó el ascensor. Me subí. Cerré las puertas en tiempo récord.

Y eso fue todo... Por suerte...

lunes, 8 de octubre de 2007

0 desperdicios

Lo había besado de una forma que no debía, en un lugar dónde no debía, en un momento en que no debía. Como resultado de esa larga sucesión de cosas indebidas había más cosas en mi boca que no debían estar ahí. (Ya sé que suena asquerosamente poético, pero si a alguien se le ocurre una forma mejor y delicada de escribir ésto que me avise.)

Y yo quería deshacerme de las cosas indebidas. Caminé los escasos metros que separaban ese lugar de otro más apropiado. Fueron como unos seis interminables metros de rogar que nadie apareciera a preguntarme alguna estupidez, o a abrazarme estilo oso koala diciendo "Como andás tanto tiempo? Qué tal tus exámenes?".

Finalmente pude eliminar toda evidencia de mis actos no protocolares. Y en ese instante en que pensaba que nunca más iba a hacer esas cosas y demás estupideces, tuve una especie de revelación divina: ¿No será mucho más fácil y simple tragar esas cosas???

Bueno, para los que todavía no se hayan dado cuenta, sí, este post trata sobre sexo oral. Supongo que es entendible que algunas mujeres lo consideren desagradable o antihigiénico y se nieguen a hacerlo (En todo momento cuando digo "mujeres" léase también "hombres"...), también me parece comprensible que algunas accedan a a hacerlo sólo bajo estrictas condiciones de que nada las ensucie. Lo que no termino de entender es ese dilema tragar vs escupir.

El dilema existe. A los hombres les encanta preguntarlo, lo que pareciera indicar que una cosa les resulta más sexi u osada que la otra. Por otro lado pareciera que las mujeres consideran una cosa más asquerosa o inmoral que la otra. Pero, ¿Cuál es la bendita diferencia?

¿Alergias? ¿Intolerancia? ¿Acidez? ¿Demasiadas calorías? Bueno, si el problema son las calorías hay unas notas muy interesantes en la revista cosmo que pueden solucionar el problema (ver Chica anticosmo). Por mi parte, mi mamá me enseñó que las nenas buenas no andan escupiendo...

Y bueno, espero que aporten cosas interesantes para resolver el dilema...

Besos!!! (pero de los "correctos")

viernes, 5 de octubre de 2007

Aprendiendo a contar con Ovejita

Hola mis queridos alumnitos de la salita naranja!!! Hoy les preparé una clase muy bonita dirijida especialmente a los programadores de Blogger (si ud no es programador de Blogger, es decir, si su edad mental sobrepasa los cuatro años, puede prescindir de esta clase).

Hoy vamos a aprender a contar!

Ejercicio número 1: ¿Cuántas ovejitas ven acá?

Muy bien!!! Es una ovejita. Y el número uno se escribe así: 1.

Ejercicio número 2: Y ahora.... ¿Cuántas son las ovejitas?

Pero qué rápido que aprenden!! Sí, son dos ovejitas. Y el número dos se escribe así: 2.

Ejercicio número 3: Cuidado que se va complicando... ¿Cuántas ovejitas hay acá?

Felicitaciones!!! Son tres ovejitas. Y el número tres se escribe así:3.

Ejercicio número 4: Y ahora el último ejercicio, y después de eso vamos todos al recreo a jugar en el arenero... ¿Cuántas ovejitas hay acá?

Siiiii!!!!! Qué alumnitos inteligentes!!! Son cuatro. Y cuatro se escribe así:4.

Ok. Ahora que mis criaturitas saben contar... hay que empezar a aplicar lo que aprendimos. Por ejemplo: La cantidad de entradas que contienen la etiqueta de "Mi muy emocionante vida sexual" son cuatro. Cuatro y no tres. Y el número cuatro se escribe así --->4 y no así --->3.

Por ende estaría bueno que al lado de la etiqueta "Mi muy emocionante vida sexual" apareciera el número 4, y nooooo el 3.

Espero que hagan su tarea y la próxima clase les enseño a contar hasta seis (así me arreglan también la etiqueta "La Blogsfera y sus fastidios"). Esmérense que el que mejor haga sus deberes se lleva un sellito y también se puede llevar a la maestra... ehh.. digo a la tortuga del jardín por una noche.

Hasta la próxima!!!

martes, 2 de octubre de 2007

Hogar, dulce hogar

Cuando tenía 13, una amiga mía y yo teníamos el inocente pasatiempo de salir a andar en bicicleta por el barrio (mi barrio era muy bonito, tenía calles enredadas, con muchos arbolitos, mucho pastito, no había edificios, y bueno no voy a seguir describiendo porque sé que a nadie le importa. A lo mejor le importe al asesino serial que me quiere venir a quemar lo pezones pero ya no vivo allí. Y para los que todavía no se hallan dado cuenta, estos paréntesis no son más que un intento descarado de robar espacio.).

En fin, el problema de nuestro pasatiempo era que no presentaba mucha compatibilidad con otros pasatiempos populares, como el de robar bicicletas. Conclusión que mi bicicleta no duró mucho. Bueno, en realidad sí duró, pero no en mi manos.

Escuché que alguien corría atrás mío. Pensé que era alguien conocido y frené (ya les dije que mis instintos de supervivencia no funcionan bien). La personita se subió a mi bicicleta y se la llevó. La verdad que no fue del todo desagradable. El tipo no me dijo "muchas gracias por su bicicleta señorita", pero fue bastante educado.

Yo estaba bien, y feliz. No iba a tener más bicicleta, pero la verdad mucho no me importaba. Me fui caminando alegremente a mi casa. La alegría me duró menos que la bicicleta.

En el camino a mi hogar, dulce hogar, me encontré a mi dulce madre. Resulta que mi vecina de enfrente había visto a un tipo con una bicicleta exactamente igual a la mía, le pareció sospechoso y le fue a avisar a mi familia y salieron todos a buscarme.

Yo dije "y bueno, no tengo más bicicleta" alegre y resignadamente (existe esa palabra?). Ella empezó a gritarme, y a decirme todo tipo de cosas horribles. No recuerdo exactamente todas las palabras, tampoco quiero recordarlas. Pero repitió una y otra vez que estaba contenta de que me hubiese pasado, que así iba a entender que la calle era peligrosa. "Me gusta, me gusta", "Te lo merecías". Lo gritaba apasionadamente, frente a mi amiga, mi vecina y una amiga de mi vecina que miraba todo con cara de "Yo vine a ver la novela y pintarme las uñas y me traen a presenciar dramas familiares".

Sí, ya sé lo que están pensando. Que todos podemos reaccionar así. Sólo era temor, estrés, y una forma distorsionada de amor... Bueno, nunca se retractó. Nunca me preguntó si estaba bien. Nunca se disculpó por su actitud. Sigue defendiéndola como correcta. Por suerte a mí me robaron algo mío. A mi hermana le robaron una cámara de ella que aún hoy le sigue reclamando...