sábado, 16 de febrero de 2008

¿Lobo con piel de ovejita?

Bueno, leyendo los comentarios de mi última entrada, allá hace casi un mes atrás, noté que había personitas preocupadas por mi ausencia. Así que, como soy muy considerada y sé que no pueden dormir tranquilos desde entonces... Tendré que explicar...

En estos días me pasaron muchas cosas. Básicamente estoy enamorada y bueno, tuve que realizar algunos ajustes a mis prioridades. Pero fuera de eso, muchas veces intenté volver a la "blogsfera". Muchas veces vine, me senté en mi escritorio, encendí mi computadora, todo muy decidida a escribir un post. Pero la decisión se disipaba a los pocos minutos.

Quedó alguna que otra frase dándome vueltas en la cabeza, algún que otro título guardado como borrador. Pero nada que pudiera considerarse un "post" (así con todas las letras). Pensé que podría ser alguna especie de "crisis blogueril pasajera". Hoy, 25 días después de mi última creación, puedo afirmar que sí se trata de una crisis. Pero no pasajera.

¿Y cuál es esa crisis? El título de este blog. Ya no me siento un lobo con piel de ovejita. Y yo sabía que eso iba a pasar algún día. Cuando empecé este blog lo hice porque quería dejar atrás tantos años de hipocresía y mentiras. Pensé que escribir acá, anónimamente, podría ser un buen primer paso.

Así que el título "Lobo con piel de ovejita" estuvo sentenciado a muerte desde el primer día que vio la luz. Pero yo pensaba que esa "muerte" iba a ocurrir mucho después. Nunca, nunca, nunca (y cuando digo nunca me refiero a NUNCA), pensé que todo podría darse tan rápido. Nunca había imaginado todo lo que este blog iba a desencadenar en mi vida, en mí.

Pero pasó. Los primeros días fueron difíciles. Me costó escribir los primeros posts. Ni hablar de lo que me costó publicar las primeras fotos. Me costo empezar a escribir ciertas opiniones, ciertos sentimientos. Me costó empezar a dar más datos de mi. Empezar a hablar por messenger.

El blog se fue haciendo cada vez más sincero y cada vez menos anónimo. Y todo este cambio empezó a reflejarse en mi vida. Empecé a a mostrar mi blog a conocidos. Se fue yendo ese pánico a que alguien descubra mi blog. Empecé a poder expresarme más en persona. Empecé a "entregarme" más a los demás. De a poco fui perdiendo ese miedo a mostrar mis sentimientos. Poco queda de esos días en que me incomodaba escribir desde un cyber: hace pocos días pude escribir algo bastante profundo y hasta llorar ahí en frente de mi computadora y de todos los demás clientes.

En fin, estoy cambiando, redefiniéndome. Ya no soy un lobo con piel de ovejita. ¿Me convertí en ovejita? ¿Soy una especie de lobo amistoso? No lo sé. Quizás nunca termine de saberlo. Pero bueno, mientras tanto intentaré mantenerme en contacto con esta "blogsfera" que tanto me dio en tan poco tiempo.

Y no, no creo que cambie el título. Y definitivamente no voy a cerrar mi blog.