sábado, 26 de abril de 2008

Mi loca historia amorosa

Los hombres me fascinaron desde los 10 años. Sin embargo la mayoría no pasaron de ser algo así como cachorritos de una vidriera de tienda de mascotas. Me encantaba detenerme a mirarlos, suspirar por ellos, incluso entrar y preguntar su precio y raza solo para tener una excusa para acariciarlos un rato y jugar con ellos. Pero de ahí a querer adoptarlos....

Eso ya era más complicado. Sólo me "enamoré" cuatro veces en lo que va de mi vida. Y bueno, cada amor fue diferente y especial. Así que bueno. Empecemos por el primero.

En una época de mi infancia tenía la costumbre de jugar a esos típicos jueguitos de cartas a los que se les preguntan cosas sobre el futuro. Y bueno, no recuerdo mucho, pero en uno de esos juegos salió que iba a tener un compañero nuevo cuando empezara sexto grado y que me iba a enamorar de él. Y quién sabe qué mas. Cuestión que el primer día de sexto fui muy contenta a ver quién sería mi gran amor. Para mi sorpresa y desilusión no había compañeritos nuevos. Y bueno, continué mi vida. No era tan importante después de todo.

Pero no había visto bien. Porque unos minutos después la maestra nos presenta a todos a un compañerito nuevo. Y sí, adivinaron, me enamoré. Instantáneamente. Él solo estuvo con nosotros ese año. Pero yo lo amé por dos años completos. Nunca pasó nada. Creo que nunca supo que me gustaba. Ni él ni nadie. Pero la sola esperanza de verlo, de poder hablarle, la ilusión de que algún día me amara... Todo eso le dio un sentido nuevo a mis días.

Conclusión que mi primer definición de amor sería algo así:

Amor = lo que sea que dicte el oráculo

Y eso es todo por hoy. Así empezaba mi loca historia amorosa. Para conocer a los otras personitas que marcaron, revolucionaron y enkilombaron mi vida, esperen hasta la próxima entrega.

Los amo!

Ok, no los amo. Pero es que hablar de amor me pone melosa. jajaja.

jueves, 17 de abril de 2008

FAQ (para que los boludos NO pregunten)

Sí ya sé que todas las conversaciones empiezan con ¿cómo te llamás?, ¿qué edad tenés?, ¿de dónde sos?, ¿trabajás o estudiás?, ¿te parece que vayamos a mi casa a untarnos con queso Adler sabor jamón y nos chupemos?... Y así sucesivamente. Y yo, no es que quiera ir en contra de la naturaleza humana, pero ya me harté del curso natural de los hechos.

Así que voy a tomarme el trabajo de responder las famosas preguntas del millón. Y sería altamente deseable que YA NO LAS PREGUNTEN. O sea, supongamos que usted vino a mi blog. Lo leyó y pensó:

  • "Mmmm, con esta chica podría debatir mis teorías sobre las causas de las patologías más comunes que afectan a los acromyrnex lundi"
  • "Mmmm, a lo mejor esta acepta bailarme disfrazada de spiderman "
  • "Mmmm, a ella podría confesarle que me gusta tocarme pensando en los pequeños pony"

... Y decidió agregarme al messenger. Buenísimooooo. Bienvenidooo!!! Pero por favor, lea atentamente esto antes de iniciar conversación alguna. A menos que quiera que lo insulte violentamente. Que conste que avisé.

¿Cómo te llamás?

Flaaaaaaaaaaaaviaaaaaaa. Y ya escribí tooodo un post al respecto. Vaya y lea.

¿Qué estudiás?

Administración de empresas. Es que quiero ser estafadora eeem, digo empresaria. No trabajo. Eventualmente alguien solicita mis servicios y no me queda otra opción que aceptar. Aggg, eso me pasa por ser indispensable.

¿Cuántos años tenés?

22. Un 21 de junio de 1985 empecé a joder a mi pobre madre que miraba plácidamente el pulpo negro. Y a las pocas hora nací, por cesárea. Soy ochomesina. Bueno, eso ya lo había dicho.

¿De dónde sos?

Rosario, Santa Fe, Argentina. Una ciudad donde se creó la bandera argentina. Tiene un río, un puente, arroyos que cada tanto se desbordan, cines, shoppings, casitas, edificios, un lago con patitos, bla, bla blaaaa.

¿Querés que vayamos a casa a untarnos y bla bla bla?

No. Se sobreentiende que no. Que me guste fotografiarme en pelotas DE NINGUNA MANERA implica que ande todo el tiempo caliente por la vida desesperada por ir a lamer a cuanto espécimen se me cruce.

¿Quién te saca las fotos?

Yo, por enésima vez: YOOOO! Simple. Paso 1: ponerse en pelotas. Paso 2: apuntar la cámara hacia su cuerpo en pelotas. Paso 3: Posar de manera que menos se note la celulitis. Paso 4: Eliminar las 300.456 fotos en las que se ve la celulitis. Listo!

Tu blog me cambió la vida y estoy tan agradecido que quiero donarte toda mi fortuna. ¿Dónde puedo depositarla?

Lamentablemente nadie pregunta esto.

lunes, 14 de abril de 2008

Sabios monólogos de mi madre

Me senté en su computadora a buscarle unas direcciones que necesitaba. Y entonces empezó una muy interesante disertación sobre amor, hombres y parejas.

Mami:-Los hombres son todos iguales. Cuando los necesitás huyen. Ahora cuando ellos te necesitan tenés que estar ahí porque si no sos la peor perra.

Yo: -Bueno, pero tampoco son todos así.

Mami: -Sí, son todos así.

Yo:...(click click click)

Mami: -Son todos egoístas. Te lo digo porque mi papá es así. Porque mi papá es un egoísta.

Yo: ... (click click click)

Mami: -Y los que no son egoístas son boludos. Y los boludos tampoco me gustan.

Yo: ... (click click click click click)

Mami: -Lo mejor es nunca darles seguridad. Nunca hay que entregarse del todo. En cuanto se sienten seguros se aprovechan.

Yo: -... (click click click) ... bueno ... te paso la dirección, si?, anotá...

¿Es necesario que comente algo al respecto?

Sin comentarios

martes, 8 de abril de 2008

Feliz cumpleaños

Un domingo cualquiera de 2001. Bueno, no tan cualquiera porque era julio. En esos días se cumplía un año de la muerte de mi abuelo (el padre de mi papá). Y hacía pocos días que a mi papá lo habían despedido de la empresa en donde había trabajado por 22 años. Y casualmente también en esos días había sido su cumpleaños. Y como la ley dice que hay que estar feliz en los cumpleaños y que hay que festejarlos... ahí estábamos reunidos todos ese domingo. Festejando el cumpleaños de mi papá.

Estaba mi papá, mi mamá, mi hermana, mi abuela, mi abuelo materno, y hasta su novia/amante/concubina/comosellame. Hablábamos de qué lindo que era un bebé que apareció en una publicidad y de repente mi abuela agrega: "Aaaahhh, como el que yo esperaba, lástima que este (señalando a mi abuelo) me lo hizo abortar".

Sí, lo dijo con la misma cara y entonación con la que uno dice "Hoy fui a la verdulería y el kilo de papas está $3,5". Y siguió masticando su ensalada como si nada.

En lo que ella masticaba, mi abuelo se fue poniendo violeta gradualmente. Y estalló. Y le gritó que él nunca la había obligado a nada y que estaba loca. Y después empezaron a rememorar bellos recuerdos de su matrimonio:

-Abuela: Vos eras un mujeriego y te cogías a todas mis amigas.

-Abuelo: No, vos eras la lesbiana puta y te cogías a todas tus amigas.

Después mi abuela se ofendió y se encerró en su pieza. Mi abuelo se fue al patio a tomar un poco de aire. Y cuando quisimos buscar a mi papá para que apague las velas, no estaba.

Al principio pensamos que había ido a comprar cigarrillos, pero pasaban las horas y no aparecía. Mi abuelo salió a buscarlo con mi hermana y nada. Seguía pasando el tiempo, salimos con mi mamá a buscarlo. Caminamos muchísimo y nada.

Pensé mil cosas esa tarde. Fue la tarde más larga de mi vida. Mi papá nunca se había ido sin avisar. No solía hacer esas cosas. Yo pensaba que algo malo le había pasado. Pensaba eso y no quería pensarlo pero lo pensaba. No sabía qué pensar. Eso es lo feo de esperar. No poder pensar en otra cosa que no sea eso que no hay que pensar.

Y esperé, y esperé. Para las nueve de la noche ya todo el mundo se había desesperado. Mi mamá lloraba desconsoladamente, mi abuela seguía encerrada, mi abuelo lloraba y le pedía disculpas a mi mamá. La novia de mi abuelo decía que debíamos llamar a los hospitales. Mi hermana insultaba a la novia de mi abuelo por hacer esas sugerencias.

Y yo ahí, como siempre. Bloqueda. Sin saber qué pensar. Diciéndole a mi mamá que iba a estar todo bien con cara de "la verdad que yo también pienso que lo atropelló un camión".

Pero apareció. Y apenas lo vi lloré y lloré y lloré. No sé si de alegría, alivio, estrés acumulado o qué. Él se fue ofendido a su pieza. Dijo que no quería hablar con nadie. Y como yo sé lo que siente no querer hablar con nadie no quise molestarlo.

Me acosté en mi cama. Al rato el vino y se acostó al lado mío. Y no dijo nada. Y no necesitaba decir nada. Y bueno, ese simple momento convirtió el peor día mi vida en uno de los mejores.

Moraleja: no inviten a sus abuelos a los cumpleaños.